Linyera

marzo 25, 2011

Piamonte, Italia, los “lingera” eran los que iban recorriendo los campos trabajando la tierra, diariamente, cambiando campos y cambiando tierra, buscando trabajo y buscando tierra. Hasta que unos llegan a Sudamérica,  Argentina y Uruguay, y se les cambia la “g” por una “y” griega. El lunfardo le entrega una connotación a la vez de desprecio y de romanticismo. Los linyeras son sin techo, sin casa, sin rumbo, sin meta. Sin nada, pero libres. Sin trabajo pero también sin dueño. Sin garantías, pero sin vínculos. Vagabundos románticos, a la par de los hobos, sus homólogos norteamericanos. Y como para los hobos, el camino lo marca a menudo la vía del tren. Los que buscaban tierra se volvieron los sin tierra. Siendo el vagabundeo iconograficamente masculino, su contra-parte “la linyera” es su herramienta profesional, única interfaz con el mundo: un trapo que, llevado en la espalda, envuelve lo necesario para el día. Y desde que el mundo es mundo, quien vagabunda mira el mundo, y luego lo cuenta. Y, casi siempre, lo cuenta con música.

 

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Tres 14

marzo 17, 2011

Melodía es una combinación de intervalos musicales en sucesión, armonía es una combinación de intervalos musicales en sincronía, ritmo es una combinación de silencios … Combinaciones, secuencias, intervalos, nada que no se pueda medir, nada que no se pueda cuantificar en números. Y claro, si una combinación musical se puede escribir en números, desde una combinación de números se puede sacar melodías, armonías, y ritmos. El calculo del Pi griego (π) ya en los últimos años ha alcanzado una aproximación de 1.241.100.000.000 cifras, o sea una secuencia numérica única, determinada, irrepetible, y muy muy larga! Una secuencia especial que empieza con 3,14, para seguir enroscándose infinitamente dentro de códigos, de calculadores, y de los retos increíbles del malabarismo numérico. Y porqué no, dentro de la escala dodecafónica moderna, produciendo un canto infinito y matemáticamente organizado según un orden que nuestra mente percibe pero todavía no llega a entender. Pi, como Pitàgoras, entre música y ciencia …  Ha sido esta semana el día del Pi, el catorce de marzo (3/14 según la dicción ingles), y es un placer compartir su celebración escuchando su voz. Ciao Pi!

 

Melodía es una combinación de intervalos musicales en sucesión, armonía es una combinación de intervalos musicales en sincronía, ritmo es una combinación de silencios … Combinaciones, secuencias, intervalos, nada que no se pueda medir, nada que no se pueda cuantificar en números. Y claro, si una combinación musical se puede escribir en números, desde una combinación de números se puede sacar melodías, armonías, y ritmos. El calculo del Pi griego (π) ya en los últimos dos años ha alcanzado una aproximación de 1.241.100.000.000 cifras, o sea una secuencia numérica única, determinada, irrepetible, y muy muy larga! Una secuencia de números que empieza con 3,14, para seguir enroscándose infinitamente dentro de códigos, de calculadores, y de los retos increíbles del malabarismo numérico. Y porqué no, dentro de la escala dodecafónica moderna, produciendo un canto infinito y matemáticamente organizado según un orden que nuestra mente percibe pero todavía no llega a entender. P como perímetro, P como Pitàgoras … Ha sido esta semana el día internacional del Pi, el catorce de marzo (3/14 según la dicción ingles), y compartimos con gusto su celebración escuchando su sonido. Feliz Pi a todos!

Tu blanco bandoneón

marzo 7, 2011

El tango necesita el ritmo del cuerpo, pero también la melodía del alma. El tango necesita una voz rota y quebrada como una roca, pero al mismo tiempo cálida como un abrazo. El tango necesita una arquitectura musical firme, sutil, y finamente equilibrada, pero también el tango necesita un bandoneón sincero, y orgulloso de llorar. Difícil juntar todo ésto en una orquesta, casi imposible en una sola persona. A no ser que el bandoneón sea blanco.  Hace menos de un año moría Rubén Juárez, cantante de tango, compositor de tango, y bandoneonísta blanco. Natural de Ballesteros, en Córdoba, se muere en Buenos Aires, a sus 62 primaveras. Estudios de bandoneón y guitarra, su vida se cruza con la de Lucio Demare, con Aníbal Troilo, y con el ambiente del tango porteño desde los setenta hasta hace un rato.  Rubén Juárez, voz, bandoneón, y director de sus propios tangos. Son tangos sin ninguna duda anclados y estructurados en la tradición, pero con una energía renovada, fresca, cuentos del presente, que respiran y tienen el latido del presente. Hay tangos de la tradición porteña que han perdido para muchos de nosotros su brillo, o por lo menos parte de su magia, porque los tiempos son los tiempos, y han pasado, y nuestra vida actual ya no vibra a la misma frecuencia de entonces. En cambio muchos tangos de Rubén Juárez, aunque perfectamente dentro de la tradición, tienen una chispa viva, una llama que quema y se menea al ritmo del dos por cuatro, llevándote, y haciéndote sentir participe hoy de un sentimiento de ayer. Las milongas a menudo lentas e imparables, con acentos sutiles y precisos, que tardan pero al final llegan, dejándote la posibilidad de disfrutar cada corchea. Y en todo esto de vez en cuando aparece un algo, un acorde o una intención, que acerca el tango al folclore argentino, recordándonos los enlaces, las raíces, y la historia de la cultura rioplatense. Entre las necesidades a veces poco compatibles de reafirmar la tradición pero actualizar el contenido, Rubén Juárez a menudo ha propuesto una síntesis, o por lo menos un acuerdo increíblemente satisfactorio para ambas partes. Jorge Rubén Juárez, que con su blanco bandoneón condena al Polaco Goyeneche a lastimar su pena, y que con sus tangos nos ha ofrecido la posibilidad de entender cómo pasado y presente pueden convivir e integrarse, solo hace falta saberlo sentir, y luego saber contarlo.

Infinito

marzo 3, 2011

Qué tienen en común un espía rusa y un aborigen australiano. Muy poco. El primero estaba interesado en que un sonido acoplado a un campo electromagnético cambiaba de intensidad y frecuencia cuando se alteraba el campo con cualquier otro cuerpo, incluida una mano. El segundo se fijó en que soplando en un tronco de árbol vacío y haciéndolo entrar en resonancia se podía seleccionar armónicos variando la conformación de boca, labios, garganta, o lengua. Y es así que una espía rusa se encuentra con un aborigen australiano a viajar y explorar las posibilidades de la modulación sonora. Y era el destino que el theremin iba a encontrar el didgeridoo, antes o después. Dos formas de experimentar sonido que así tanto tienen en común, a pesar de un origen tan diferente y lejano. Ya son años que los dos instrumentos se acercan, explorando juntos probables puntos de contacto, buscándose con curiosidad. Y ésta semana Andrea Ferroni y Lord Theremin cuelgan en la red un concierto en vivo, Mitumba, donde las frecuencias de los dos instrumentos se cruzan y se mezclan en un laberinto de vibraciones y resonancias. Aunque ambos instrumentos se utilicen hoy en día para muchos estilos y géneros musicales, está claro que a la vez de encontrarse se potencian y se desarrollan más sus componentes psicodélicas, generando un viaje acústico de ondas y armónicos donde quien escucha casi es arrastrado por la corriente, y …  naufragar me es dulce en este mar.