Anatómica

junio 4, 2011

Entre un cerebro que organiza música y un instrumento que produce sonido hay una interfaz que tiene la seria responsabilidad de trasformar combinaciones armónicas, melódicas, y rítmicas, desde pensamiento a vibraciones: el cuerpo. Diferencias entre individuos por sus capacidades musicales a nivel de “cognición” puede que las hay, pero seguro no lo sabemos. Pero diferencias físicas entre individuos o hasta entre grupos humanos sí que las conocemos, y bastante bien. Hay una estructura profunda de huesos, músculos, y nervios. Y hay elementos más evidentes como labios, manos, o dedos. En ambos casos pequeñas diferencias en una forma o en una posición, aunque quizás sin llegar a determinar destinos, a lo mejor sí que pueden facilitar, obstaculizar, u orientar una ejecución musical. Pequeñas diferencias que incentivan una elección o que influyen en la dirección de un camino, y que igual a largo plazo pueden pesar más de lo que valen. Los grupos humanos sobre todo tienen diferencias en los rasgo faciales, y quizás los instrumentos de viento pueden estar más influenciados que otros por características asociadas a forma y estructura de labios, nariz, mandíbula, o garganta. Las mismas diferencias anatómicas entre grupos las hay evidentemente también entre individuos del mismo grupo, o hasta dentro de un mismo individuo: las asimetrías entre lado derecho y izquierdo pueden ser tan sutiles como importantes, y es suficiente pensar en los muchos que tocamos el didgeridoo solo por un lado de la cara para entender posibles consecuencias de estas mínimas variaciones en la distribución de musculos, nervios, y cartílagos. Probablemente hay instrumentos o estilos donde las características físicas cuentan menos, y otros donde la diferencias se notan más. Y seria interesante saber si, al momento de desarrollar folclore, un pueblo inconscientemente moldea sus instrumentos optimizando los recursos naturales de su propio cuerpo.

2 comentarios to “Anatómica”


  1. Excelente artículo, pide más desarrollo! Un tiempo me he preguntado -sin mayores pruebas al respecto- si la estructura de un idioma también podría estar influída por rasgos anatómico-fisiológicos del pueblo o nación que lo origina, y si esa estructura de pronunciación del idioma influiría también en la manera de ejecutar instrumentos de viento.

  2. E Bruner Says:

    Hombre, seguro que el tema tiene un potencial bastante vasto. Lo del idioma no es asunto fácil … seguro existe la relación inversa: un idioma es un ejercicio constante para cierto músculos y nervios, y imagino que pueda moldear el sistema vocal de un individuo a lo largo de su desarrollo. En que medida un idioma se desarrolla en función del sistema vocal especifico de un grupo humano, esto seguro es mucho más difícil de averiguar. De toda forma, que sea causa o que sea consecuencia, bien se puede pensar a una relación [morfología – idioma – música], y el tema es increíblemente interesante …

    Útil recordar que estos tipos de influencias no solo van a cargo del sistema vocal, sino también del sistema acústico (decodificación de frecuencias y tal). Así que las influencias cuerpo-música son por lo menos dos: la producción de sonido y la recepción de sonido. Se necesitaría un equipo de antropólogos, fisiólogos, morfólogos, físicos, etnólogos, y musicólogos, para intentar aclarar un poco el escenario! Bueno, mientras tanto, a plantar semillas …


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