En acústico

noviembre 25, 2011

A pesar de la confusión asociada al valor tautológico de su adjetivo, se le llama “guitarra acústica” a la guitarra con caja de resonancia y cuerdas metálicas. Giovanni Palombo es, ya desde tiempo, una referencia en Italia y en Europa para quien busca experimentación y expresión entre las cuerdas de acero. Promotor y organizador de “Las acústicas”, encuentros dedicados a éste tipo de guitarra con artistas como Ralph Towner, Antonio Forcione, Peter Finger, Paolo Giordano, Pierre Bensusan, Franco Morone, Beppe Gambetta. Treinta años de enseñanza en la escuela de música CIAC en Roma, mezclando jazz y rock, y recientemente formando una Orquesta Acústica de once elementos. Muchos discos y conciertos sólo con su guitarra. También el ultimo CD sólo lleva seis cuerdas: La Melodia Segreta, el tercer disco para la casa alemana Acoustic Music Records. Pero muchos dúos, con voz, percusiones, saxo, o el reciente proyecto Tandem, con dos guitarras. Y porqué no un cuarteto con guitarra, saxo-clarinete, chelo, percusiones: es el Camera Ensemble (Helikonia Records). Y una reciente contribución didáctica, “Acoustic Shapes” (Carisch). Patrocinado por Lakewood. Le vamos a preguntar de contarnos algo acústico …

Como has llegado a la guitarra acústica?

Empecé a estudiar guitarra clásica a los 12 años, pero ya estábamos organizando grupos musicales en la parroquia: a principio de los ’70 era el único lugar donde podías utilizar guitarras eléctricas, amplificadores, batería, etc. Alrededor de los 18  años, ya con cierto recorrido técnico, empecé a centrarme sobre la guitarra acústica, un punto de encuentro de estilos diferentes. Podía tocar “finger-style”, es decir con dedos y sin púa, y encontrar sonoridades más cercanas a la música moderna, entonces sobre todo blues, rock, y música de la costa oeste americana. Cuando descubrí músicos como John Renbourn, Bert Jansch, Davey Graham, grupos como Pentangle, y luego Michael Hedges y Alex de Grassi, el jazz acústico de Ralph Towner y los Oregon, o Egberto Gismonti y la semi-acústica de Joe Pass, el juego estaba hecho. Quería construir una dimensión personal con la acústica, inspirándome en toda esta música, y utilizando una técnica derivada  de la guitarra clásica y del blues. Evidentemente no escuchaba solo a guitarristas, sino a muchos otros músicos que tienen profundidad y espesor, y que te empujan arriba, desde Astor Piazzola hasta Jan Garbarek, desde Dave Holland hasta Herbie Hanckock.

Que particularidades  y posibilidades ofrece la guitarra acústica comparada con otros instrumentos?

Primero el sonido. Si te gustan las sonoridades acústicas, los muchos matices que puedes obtener te ponen en una situación de descubrimiento continuo, sobretodo con las posibilidades actuales de electrificación. Creo que la guitarra acústica pueda ser el cruce entre estilos diferentes, desde los más tradicionales hasta los más modernos, un aspecto de la música que siempre me ha interesado, y que a través de contaminaciones y relecturas revitaliza continuamente la música.

Que géneros musicales son ahora más atractivos para quien toca guitarra acústica?

El finger-style puede ser muy variado, volver a la tradición o enfrentarse al jazz y a la música étnica, y hasta mejor crear híbridos nuevos, intentando revitalizar tus propias raíces. La world music ha traído muchas novedades, ritmos diferentes con origen africano, oriental, y del Europa del este. La tradición, con el inmenso territorio del flamenco, del tango, de la música latina, géneros que normalmente se exprimen más con guitarras de cuerdas de nailon, que pueden sugerir mucho también a una guitarra acústica. Y por supuesto la gran tradición de la guitarra clásica, sobretodo la moderna, siempre nos deja algo sobre que meditar.

Que autores aconsejas a quien se quiere acercar a la guitarra acústica?

No se puede prescindir de los maestros fundadores, es decir todos los que he citado arriba. Añadiría a Pierre Bensusan, Paco de Lucia, y también los guitarristas jazz modernos, Pat Metheny, John Scofield, y Bill Frisell. Un listado infinito, sin dejar al lado los grandes músicos de siempre, desde Miles Davis hasta Bach, desde Schostakovich hasta Keith Jarrett.


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En la buena y en la mala

noviembre 18, 2011

No sabría decir si pueden ser más grandes las diferencias entre músicos o entre instrumentos. Hay músicos malos, e instrumentos malos. Y hay los buenos. Luego hay todos los otros. Hay cierta correlación entre las dos variables, pero sin correspondencia extrema: músicos buenos suelen tener instrumentos buenos, con excepciones. Reconociendo dicha correlación, sigue la pregunta: músicos buenos compran instrumentos buenos, o instrumentos buenos generan músicos buenos? A bote pronto, vamos por la primera. Pero quizás merece la pena sacar un par de reflexiones más sobre el asunto. Por ejemplo si la relación es a doble sentido, podemos pensar que los dos factores se potencian recíprocamente en un circulo auto-generante: los músicos buenos compran instrumentos buenos, que les ayudará a volverse músicos todavía más buenos, buscando entonces instrumentos más buenos aún. Y el circulo sigue, por lo menos hasta un limite personal del músico y del instrumento. Claro, no es suficiente una buena inversión económica para volverse virtuosos. Un buen músico saca provecho de cualquier cacho de madera, y un músico con poco valor no sacará partido ni siquiera al mejor instrumento. Pero, a paridad de valor técnico y artístico, un buen instrumento se nota. Hay unos instrumentos que tocan solos. Tu solo le tienes que sugerir, ellos lo hacen. Tu lo piensas, y ellos lo tocan. Pero, volviendo al circulo de los buenos músicos y de los buenos instrumentos, estamos seguros que esta relación no tenga zonas de sombra? Tocar un buen instrumento valoriza y abre la mente al arte, pero … ensayar con un buen instrumento, potencia nuestras capacidades o solo nos vicia? Ensayar con un instrumento que  tiene su propia autonomía quizás nos ayuda a explorar y desarrollar nuestras capacidades, o quizás al revés nos hace los retos demasiado fáciles. Y ensayar con un instrumento malo a lo mejor nos frustra y nos impide seguir nuestro camino expresivo, o a lo mejor nos ayuda en sacarlo todo, en optimizar nuestros recursos, en aprender a controlar cuanto podemos. Quizás entonces la diferencia es entre tocar y ensayar, entre hacer música o estudiar música. Siempre se recomienda tocar diferentes instrumentos, es lógico y sensato, pero quizás es todavía más importante de lo que pensamos, porque puede  llegar a moldear y orientar nuestra forma de acercarnos a la música. A lo mejor le estoy dando yo demasiada importancia … Pero chicos, es que hay instrumentos que casi no sabes, entre el y tú, quien está tocando a quién!