Neuronotas

septiembre 23, 2013

Brainotes (EBruner)El blog Brain Pickings propone siete libros sobre música, emoción, y cerebro.  Desde luego el tema es de lo más fascinante, no cabe duda. La música es un reto bien conocido por la neurociencia, una verdadera puerta hacia la cognición. Es la actividad cultural que más se conoce por sus efectos, físicos y fisiológicos, sobre el cerebro. Hoy en día se reconoce que si el cerebro cabe en su caja de 1500 centímetros cúbicos, la mente no. La mente se genera cuando el cerebro se conecta al ambiente, a sus objetos, a sus procesos. Desde siempre se ha evidenciado como el ambiente influye en las funciones y hasta en la anatomía del cerebro, pero ahora se está haciendo un paso más, planteando que el ambiente sea parte de la mente misma. Es el concepto de “mente extendida“. Cerebro y cultura son parte de un proceso de “autocatálisis”: el cerebro moldea la cultura, la cultura moldea el cerebro, y empieza así un proceso donde estos dos componentes inducen cambios continuos el uno en el otro. Como se ha dicho, el proceso que quizás más se conoce por sus efectos directos en las funciones y en la anatomía cerebral es la música. Cuando se quiere evaluar como las influencias culturales pueden cambiar nuestras redes de neuronas, la música siempre es un ejemplo fuerte y completo, por sus efectos patentes y rápidos. Así que muchas veces “los músicos” hacen de ratones en las publicaciones científicas, como grupo de comparación (músicos vs no-músicos) o como conejitos de india (se evalúan las diferencias antes y después de un entrenamiento musical). Hay que añadir otro factor muy particular: la música necesita tanto los recursos racionales y lógicos como los recursos emocionales y psicológicos, integrando los dos reinos de la mente humana. Ahora, queda una duda: si para el neurocientífico la música es desde luego una gran oportunidad experimental, en cambio al músico … le compensa saber como funciona la caja mágica? Si por un lado una visión neurocientífica puede aportar al músico informaciones útiles para entender y controlar la expresión de su música (es decir, evolucionar su lado racional), al mismo tiempo puede llegar a chocar contra la espontaneidad de su arte (es decir, desnaturalizar su lado emocional). Ya sabemos como el sol puede dar luz y calor a nuestros cuerpos, pero puede quemar las alas que nos hacen volar alto, y caer muy lejos.

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