Quena business

enero 3, 2014

EuroquenaEn Europa las quenas no se suelen encontrar en las tiendas de música, a no ser que sea una tienda muy especializada y atípica. En las demás ni siquiera saben que es una quena, incluso a veces en tiendas grandes y bien reconocidas como referencias locales para músicos e instrumentistas. Y cuando saben de que va el tema, si preguntas entonces te miran como si fuera obvio que, a pesar de tener instrumentos complejos y heterogéneos, no tratan este genero de negocio. Cuando se encuentran quenas suelen ser instrumentos de poco valor con colorines para turistas, generalmente desafinados y destinados solo a una función de adorno como regalo étnico barato, pensados para acabar en una mesilla en plan reliquia o en la cesta de los juguetes abandonados. Y hasta aquí vale, hay que reconocer que la música andina hoy en día en Europa no goza de un momento florido, y donde no hay mercado no hay pedido. Choca un poco que, de todas formas, hay instrumentos muchos más sectoriales que no faltan nunca en las tiendas de música, y que a pesar de esto dudo sujeten un mercado solido y continuado.

La quena es un instrumento barato, sencillo, muy portátil, y que puede tocarse en cualquier genero musical, con lo cual aunque no haya gran negocio se supone que puedan siempre esconderse un par de ellas en el rincón de un cajoncito de una tienda de música. Lo que sorprende entonces no es la escasa disponibilidad, sino la ausencia. Pero lo que es todavía mas inexplicable es que entre aquellos instrumentos que en cambio son casi siempre presentes en las tiendas de música destaquen … el charango y los sikus. Charango y siku son instrumentos mas complejos de la quena, más caros, más difíciles de cuidar,  y que con más dificultad se salen del marco de la música andina. Total, por lo menos en muchos Países europeos, de los instrumentos típicos de los Andes aquello que es más versátil, más barato, y más sencillo, es también el que es más difícil encontrar en los circuitos comerciales. El mercado de la quena hoy en día se basa en lutieres especializados, pequeñas empresas locales, amistades y conocidos, y en el boca a boca amplificado por las posibilidades de Internet.

En mis frecuentes (y no siempre agradecidas) preguntas a los gestores de las tiendas he conseguido solo dos tipos respuestas para entender esta situación. Primero, charangos y zampoñas tienen un valor de adorno patentemente más vistoso de las quenas, y por esto se venden mucho como “objetos étnicos”. Lo cual es cierto, aunque hay que reconocer que la calidad de estos instrumentos no siempre es tan mala como para destinar el objeto a un escaparate. Segundo (y aquí el tema se hace más interesante) charangos y zampoñas simplemente están en los catálogos de los proveedores, y las quenas no. Total, la elección solo hasta cierto punto es de la tienda, que más bien se adecua a patrones de mercado ya marcados por “los catálogos”. Sería interesante conocer los medios (cuantitativos y estadístico) con los que el mercado “siente” el negocio de los instrumentos musicales, y en que medida hasta pueda orientar los intereses del público. Saber si solo se trata de experiencia bruta e instinto mercantil, o si en cambio hay números que sirven para explicar y organizar las dinámicas y las lógicas de este negocio tan especifico. Que sea cruda selección o fina estrategia, en este momento los catálogos desatienden la gran variedad instrumental de la quena, marcando en otras direcciones la orientación del negocio andino en la vieja Europa.

7 comentarios to “Quena business”

  1. bruno lug Says:

    Con mis cuarenta años de relación con la quena, me permito aquí llegar mi humilde aviso occidental a este buen articulo que apunta un problema que a yo también me lastima. Seguro se puede sorprender la ausencia de presencia de este instrumente en nuestra cultura musical. De mi opinión es…cultural. El charango tiene sus raíces en los mismos instrumentos de cuerdas tal como la vihuela o la guitarra , es una(s) adaptación(es), una(s) apropiación(es), una(s) evolución(es) especifica(s) proprias a la cultura andina. La Zampoña existe en el área mediterránea desde los griegos, tal como existe en la culturas andinas desde tiempos inmemoriales, de cada lado no cesa el desarrollo de este instrumente en formas varias y adaptadas. Así se puede explicar que los europeanos comprenden , respeto a la educación y las costumbres, el instrumento, y tienen una capacidad de identificación aunque no lo conocen exactamente. De este punto de viso seguro la zampoña y el charango tienen una capacidad “comercial”.Por la quena, es diferente.Ahora no se puede encontrar en nuestra cultura una flauta que parecen a una quena. De esa manera, por un europeano que vería el instrumente por la primera vez, no será mas que una curiosidad de museo.Y , del pequeño nombre que conocen el instrumente poco tienen habilidad a salir un sonido! Y de los raros que pueden salir un sonido, es excepcional encontrar una persona que puede tocar un aire. No hay que olvidar que la quena es un verdadero instrumente de música, difícil a aprender. Y como lo ha dicho hace tiempo a un amigo Aymara , nosotros occidentales,podremos investigar toda nuestra vida, fabricar, tocar este instrumento y esta música, la conocer a veces mas que los nativos, se deja una realidad: jamas será nuestra cultura original, la de nuestras raíces!….Saludo respetuoso desde Francia

  2. Emiliano Bruner Says:

    Tocas un par de puntos muy interesantes y, considerando tus conocimientos, hay que reflexionar mucho sobre estas notas, fruto de muchos años de experiencia directa! Es verdad, las últimas quenas europeas se hicieron hace … decenas de miles de años, y no han dejado huellas directas en nuestra cultura tradicional. A pesar de la sencillez de la estructura del instrumento, es algo “ajeno”. Y el tema de la dificultad no es secundario: para los demás instrumentos cualquiera es capaz de hace que “emitan un sonido”, pero para la quena también el sonido más pobre necesita tiempo de ensayo al principio. Me pregunto si estos dos factores (instrumento ajeno y que no suena) sean suficientes para explicar la ausencia, que es algo más de una “escasa presencia”. Pensar por ejemplo en el didgeridoo australiano: tan “ajeno” como la quena (o más) en Europa, tan “afónico” como la quena (o más) para el principiante. Y a pesar de esto, por lo menos los baratos se encuentran con mucha facilidad en cualquier ciudad europea.

    La estructura ajena a nuestra cultura y (sobre todo) la escasa satisfacción que puede llegar a dar la quena sin años de estudio (esto hay que hablarlo más … es muy importante), son dos factores increíblemente importantes para entender la historia de este instrumento. Me pregunto si son suficiente a explicar su desaparición en “los catálogos”!

    Dicho de paso … gracias por compartir en estos años tu experiencia con nosotros a través de tu blog!!! Nos aporta muchísimo.


    • Es curioso decir que en Buenos Aires, y en las ciudades de Argentina que conozco, la quena también está bastante ausente, en especial, quenas de calidad. Las casas de música más renombradas suelen tener alguna, en general de producción masiva, y muchas veces vendida como “profesional”. En años que llevo produciendo quenas (desde 1985), casi nunca (creo en realidad, nunca) tuve un pedido de casas de música, ya que buscan instrumentos baratos. Creo que el tema de la relativa complejidad en la ejecución, combinado con las sutiles preferencias que suelen tener los quenistas profesionales. contribuyen a que no se las vea mucho en los locales musicales. Una vez, un comerciante de música (que me compraba otros instrumentos) me explicó directamente: “No…quenas no, porque tengo que estar horas con un cliente que lleva un instrumento de poco monto. Prefiero usar el tiempo en vender algo más fácil, o que me deje más ganancia”. En el ejemplo, el tipo me decía que tal vez le lleva igual dedicacion vender un teclado, o una guitarra, que una quena. Igualmente, creo que es un prejuicio, y que se le suma el hecho de que la enorme mayoría de los vendedores de casas de música ignoran redondamente como tocar una quena, o como argumentar su venta.
      Ahora bien, se me ocurre el ejemplo del shakuhachi, que de alguna manera tiene un prestigio mayor que la quena, y siendo un instrumento extraño y muy dificil (además de caro) tiene bastante penetraciòn en el mercado de USA, por ejemplo. Es bastante más conocido allá que nuestra quena.

  3. Emiliano Bruner Says:

    Total, parece entender que el problema no es solo europeo, y se resume en pocas palabras: es un instrumento difícil y barato. Demasiado difícil (desanima al cliente) y demasiado barato (desanima al vendedor). Y el mercado busca precisamente lo contrario, es decir algo que se venda fácil, que mueva dinero, o hasta mejor las dos cosas a la vez (un teclado!). Pues vamos mal …

    La comparación con el shakuhachi es interesante: igual de difícil que una quena, pero cuesta mucha pasta, muchísima. Que sea esta la razón de un mayor reconocimiento? Sabemos de sobra que en esta sociedad lo que no se paga no se valora …

    Es probable que los factores sean muchos y diferentes, y todos juntos alcanzan el resultado: una ausencia redonda de la quena en los circuitos comerciales. Instrumento muy difícil de tocar … demasiado barato para sacar provecho por parte de las tiendas … la misma cultura sudamericana actual tampoco insiste demasiado en valorar su música tradicional … y encima poco vistoso como adorno.

    Tampoco hay que pensar que esto sea un límite. Al revés, quedarse afuera de los circuitos comerciales quiere decir garantizar cierta calidad y cierta independencia, del instrumento y de su música. Probablemente hay que aceptar y asumir este panorama, hasta con cierto orgullo, y desde luego … cuidar nuestros preciosos lutieres!

  4. bruno lug Says:

    Se puede observar también que las formas de tipos de quenas son tan varias que pienso que no puede convenir una difusión en circuito “estándar”, porque no se puede controlar los parámetros que permiten al vendedor de asegurar el cliente tal como su mismo. Tan varios que no se puede buscar un tipo de referencia. Buscar su quena de mi aviso es muy personal. Un principiante debe a demás del trabajo que necesita el aprendizaje de un verdadero instrumente, debe admitir tropezar, engañarse, cambiar una, dos y mas veces de instrumento.Como vender un instrumento sin saber si se va a adaptar? Aunque el precio es barato, no cambia al facto que son complicaciones cuando vuelve el cliente con su fracaso. Y, seguro , la quena no tiene la misma imagen que un shakuhachi, no hay “rituales” de iniciación, no hay historia de necesaria transmisión del instrumente y de su toco desde el maestro, casi como un dios, que tiene un y solo uno alumno.Por la quena no hay prestigio de paseo. Solo raíces de un instrumento emblemática de una simplicidad, que se pone modestamente al lado de su propietario en su tumba, ultimo compañero de viaje. Así es el imagen muy romántico. Pienso que no hay que lastimar de eso, hay solo que admitir que es un instrumente que hace su propia selección, y que es suficiente a su nobleza.

  5. Emiliano Bruner Says:

    Describes muy bien esta relación personal que tienen los quenistas con sus instrumentos. Es realmente un componente importante, y desde luego los circuitos comerciales llevarían a eliminar este factor, creando estándares “para todo el público” y llegando a anular esta relación personal. La intimidad de la quena está en su sencillez y en su nobleza, y esto desde luego no es muy compatible con los catálogos de un negocio masivo. Tienes toda la razón cuando dices que no hay que lastimarlo.


  6. Cierto, tal vez lo mejor es dejar de preocuparse por el circuito comercial convencional. Recordemos que como regla general, ese circuito todo lo arruina, todo lo estandariza. Asi, por ejemplo, la televisión es un excelente aparato para transmitir cultura y educar, y por lo comercial se llena de basura y crea ese circulo vicioso de la estupidización (de la cual soy parte, ojo!! que no me excluyo “mirando desde arriba”). Seguramente los shakuhachi “de alta gama”, como se suele decir ahora, también se consiguen fuera de una casa de música. Y lo mismo sucede con la guitarra o los muy buenos violines: debes contactar directamente al luthier cuando quieres superar un estandar que impone el mercado.
    Hoy dia, claro está, se generaron mecanismos de comercialización fuera de la tienda presencial, apoyados en la internet.
    Si bien puede ser preferible la interacción directa al momento de la elección, hay cualidades y parametros que pueden definirse con bastante claridad, y con ello conocer la preferencia del músico, cuando ya toca el instrumento. Cuando no es iniciado en la quena, por ejemplo, es un flautista, hay ciertas cuestiones como inclinación del bisel y de angulo superior, tamaño y distancia de agujeros, y en especial diametro mediano, que por mi experiencia he visto que resulta y trabaja casi como un estandar.La internet puede parecer caótica e imprecisa, pero lo más importante de una página web es que la información está disponible de manera permanente e inequívoca, a diferencia de los argumentos d que puede tener un comerciante o un vendedor de feria, que se los lleva el viento. En el texto o el video, el comprador puede ver y releer decenas de veces la opinion y el argumento del luthier de forma directa.


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