Entre tandas

enero 5, 2014

Burgostango 2013 (EBruner)En los bailes de pareja hay dos personas que, aunque por un breve periodo de tiempo, comparten un camino. En el tango este camino suele ser una tanda, que según la elección del musicalizador puede durar en promedio entre nueve y doce minutos. Minutos en los que la pareja desarrolla anímica y físicamente un recorrido. En el baile a través de la música y del contacto estas dos personas comparten emociones y sensaciones. Es un momento de complicidad extremo, y requiere una entrega total, una fusión de los sentidos, de las intenciones, de los objetivos, con un compromiso del alma y del cuerpo. La piel ya no es barrera sino interfaz, los músculos se enlazan, las neuronas se extienden en el cuerpo ajeno, y los dos “sienten” juntos, compartiendo íntimamente espacio y movimiento. Es el baile, es el tango. Luego hay todo el resto. La milonga es templo social, centro de recreo, y banco de negocio, donde intereses y miradas se cruzan más allá de las fronteras de la pista. Creo que haya por lo menos siete tipos de tandas donde los objetivos del encuentro no tienen nada a que ver con emoción y arte.

Hay la tanda amistosa, que se baila para pasar un buen rato con alguien con quien te llevas bien, compartiendo alegría. Hay la tanda aburrida, que se baila porque la alternativa es quedarse sentado esperando que pase la noche. Hay la tanda de cortesía, que se baila para no herir a una persona, o para llevarse bien con los vecinos. Hay la tanda de negocio, que se baila para cuidar relaciones públicas y redes sociales. Hay la tanda de ensayo, que se baila para practicar pasos y técnica. Hay la tanda presumida, que se baila para lucir, para que se te vea, que se te note, para que la gente sienta admiración, o envidia. Y hasta hay la tanda inútil, donde todas estas razones no llegan a ser suficientes para gastar diez minutos de tu propia vida, pero la bailas igualmente.

Probablemente las tandas que se bailan en realidad son a menudo una mezcla de estas categorías, combinaciones de objetivos y de intereses. Y probablemente hay objetivos diferentes que esta lista no considera, porque la mente humana suele sorprender en sus motivaciones individuales. Son objetivos del baile que no se limitan al tango, pero quizás en el tango se exageran y se caracterizan más, considerando la increíble carga emocional que puede generar su melancolía y su poesía profunda. El baile no se puede aislar de su entorno social, siendo un producto mismo de este entorno. Pero hasta que punto realmente compensa compartir la intimidad del baile con alguien con quien no tenemos afinidad emocional? Cada uno tendrá sus limites, sus necesidades, y tomará sus decisiones sobre como y cuanto combinar las razones de un momento de baile. Pero quizás de vez en cuando no estaría mal intentar preguntarse cuales son nuestros objetivos, no solamente para no malgastar noches, sino sobre todo para afinar nuestro camino, entender con quien lo queremos compartir, y entender el verdadero papel que el baile tiene en nuestra vida.

***

Lo que es realmente importante es el camino,
y no la meta …

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