Think Uke

febrero 12, 2014

Lanikai Emi 2014Las características musicales del ukelele no llevan a preguntarse por qué en los últimos años este instrumento haya tenido tanto éxito, sino por qué no lo haya tenido siempre y de forma continuada. Portátil, barato, adecuado a cualquier género musical. Y, mientras que uno espera desarrollar virguerías, cumple de forma excelente con cualquier nivel básico, permitiendo disfrute y arte a cualquier novato. Como guitarrista no puedo no preguntarme acerca de las diferencias principales, en el sentir y en el ejecutar, entre un instrumento grande de seis cuerdas y uno pequeño de cuatro. Y de estas diferencias a bote pronto encuentro por lo menos dos. Primero, teniendo menos recursos armónicos, el ukelele potencia los recursos rítmicos. Así que te encuentras con un instrumento que es cuerda y percusión a la vez. Segundo, desarrollando armonías con menos posibilidades, las combinaciones son menos, y esto tiene una consecuencia: una cierta liberación de los esquemas estándar de la estructura armónica. Necesariamente (y con ventajas indiscutibles) hemos desarrollado muchas reglas para entender, aprender, y comunicar armonía. Códigos, escritos y conceptuales, para construir acordes y darles nombres. Todo esto proporciona una teoría armónica fundamental, extremamente necesaria y efectiva. La desventaja es una cierta “canalización” de las posibilidades, una rigidez que puede limitar la expresión dentro de cánones que al fin y al cabo no son necesariamente fijos. Es decir, poner cuadriculas sirve para organizar las cosas, pero luego puede llegar a limitar si uno se agarra demasiado a ellas. Con “solo” cuatro notas, las combinaciones armónicas (acordes) son menos categóricas, si comparamos las posibilidades por ejemplo con una guitarra (hasta seis cuerdas) o con un piano (hasta diez dedos). Una misma combinación de hecho puede corresponder a diferentes “códigos”, es decir el mismo acorde puede pertenecer a una escala o a otra, y leerse de forma diferente a pesar de sonar igual. Esta parcial relajación de las normas de convenciones te lleva automáticamente a desengancharte en parte de ellas, siguiendo menos los cánones y más la música, el sonido, la experimentación, la búsqueda de alternativas. No importa como se llame un acorde, sino como suena. Ojo, que todo esto vale también para una guitarra y para un piano, solo que teniendo estos instrumentos más recursos melódicos te “vician” más. En cambio en el ukelele, con solo cuatro cuerdas, salir de la cuadricula es más fácil, más necesario, y muy muy provechoso. Ignoro si estos dos puntos son algo personal y subjetivo, o bien factores intrínsecos de este instrumento. Pero creo sean claves que, quizás aunque solo para una cuestión de grado más que de una real diferencia, moldean la percepción y la sensación de un guitarrista que de repente se encuentra tocando un ukelele. El resultado: en lugar de estar pendiente del instrumento, es el instrumento que está pendiente de ti. No eres tú que lo tocas, sino él que te acompaña.

Una respuesta to “Think Uke”

  1. Emiliano Bruner Says:

    Doctor Music, Marzo 2015 …


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