Aquellos ojos grises

mayo 25, 2014

Mariano Uña Ramos y su madre

Ha muerto Uña Ramos. Difícil en un blog como este hablar de una persona que tanto ha aportado a la quena y a la música sudamericana. Y a mi. Ha sido un representante cultural, un instrumentista sincero, un mensajero, un inspirador, un ejemplo, una parte importante de la historia de este instrumento y de su cultura. Como hombre de campo ha ido caminando hacía las grandes ciudades, y como hombre de la tradición ha recorrido el camino de la experimentación, puente entre dos tierras lejanas, separadas por la geografía de un océano y enlazadas por una historia cruel de violencia y conquista. Los montes humahuaqueños y las luces parisinas, las tarkeadas rituales y la quiete solemne de la filarmonica de Berlín. Mariano Uña Ramos ha cruzado el tiempo y el espacio, para entregarnos los cantos de sus tierras, y las emociones de sus vientos. Quiero solo agradecerle por lo que ha conseguido representar. Primero, por haber representado a su cultura, embajador y cantor de su gente, de su mundo lejano. Segundo, por haber representado un ejemplo y un estimulo, fundamental, con su estilo y con sus elecciones, enzima cultural, chispa, inspiración. Tercero, por su quena, libre, sincera, directa, y siempre humilde. La quena de Uña Ramos ha sido y sigue siendo una referencia de sentimiento y sencillez, una comunicación espontanea y emocional, cantada, hablada, la voz del viento. Hasta siempre, Maestro Uña Ramos.

***

Artículos: De Humahuaca a Berlín; Dolor en el viento; El adiós de la musica; Un profeta en otra tierra; Cenizas en Humahuaca.

***

Anuncios