Musicántropos

julio 30, 2014

The prehistory of music Iain Morley es profesor de antropología y evolución humana en la Universidad de Oxford. Empezó con la psicología, luego vinieron la prehistoria y la arqueología,  y finalmente las neurociencias y la cognición. Ha llevado a cabo estudios sobre ritos y religión, participando en excavaciones clásicas y prehistóricas en África y en Europa, pero sobre todo se ocupa de un tema que nos obliga a entrevistarlo como invitado: la evolución de la música y su prehistoria. Aquí sus respuestas sobre las relaciones entre música y ciencia …

¿Por qué estás interesado en la música?

La música es uno de los pocos comportamientos llevado a cabo por cualquier población humana, en todas las partes del mundo, independientemente de las diferencias culturales. Otros comportamientos comunes tienen ventajas evidentes y claras bases biológicas. Pero la música se queda como algo de misterioso, y hay cuestiones muy importantes y apasionantes sobre música y evolución humana. ¿Por qué es una actividad universal? ¿Esto quiere decir que tiene también bases biológicas? ¿O que tiene una base evolutiva y ventajas para la selección natural? Y si es así, ¿por qué solo para los humanos? ¿Cuándo empezó todo? ¿Cómo está relacionada con nuestras capacidades para el lenguaje o la cultura? ¿O con el rito y la religión, que son otros comportamientos misteriosos y universales de nuestra especie? Me sorprendió descubrir que pocas personas habían intentado responder a estas preguntas. El estudio de la evolución humana se centra mucho en temas como la tecnología, la caza, o el lenguaje – pero ¿dónde estaba la música mientras tanto? Siempre me ha gustado la música, como a todos. Un hecho interesante es que hay muy pocas personas a quienes no les gusta la música. Yo he sido afortunado de haber sido criado en una familia donde la música era un estimulo continuo – los discos de mis padres, luego los míos, los conciertos. Mis padres nos animaban a aprender instrumentos, y tocábamos (no siempre agradeciéndolo, aunque ¡ahora lo valoro!) en la escuela y en pequeños grupos. Siempre ha sido un hobby, no soy un profesional. Pero esto es lo mismo para mucho de nosotros, y para las demás sociedades humanas que encontramos en el mundo. Independientemente de si hemos recibido o no una formación musical, o participamos en eventos musicales, tenemos todos los días experiencias con la música. La música la puede hacer cualquiera y la experiencia musical, de una manera u otra, la hacen todos. Millones de personas en el mundo, la mayor parte de ellos sin formación específica, participan en festivales, conciertos, o actividades musicales. En muchas sociedades tradicionales no existe la diferencia entre “músicos” y “no-músicos” – todos somos músicos. Aunque una educación musical puede formar y desarrollar específicas capacidades musicales o instrumentales, todos podemos crear o vivir la experiencia de la música. Me gustaría saber el porqué.

Iain Morley

¿Qué puede aprender la música de la ciencia?

Diferentes disciplinas miran a las cosas de forma diferente. A menudo hablan de lo mismo, pero a causa de un lenguaje diferente y de aproximaciones diferentes se pierde en un sector mucha información que puede ser importante para otro campo. Es así en cada estudio multidisciplinar, no solo en música y ciencia. Las evidencias que proceden de una disciplina pueden ayudarnos a entender las evidencias de otra, siempre y cuando sepamos que es lo que estamos comparando. A menudo la dificultad está en la escala de referencia, sobre todo si comparamos “artes” y “ciencias”. Quién está interesado en comportamientos complejos, como la música, es reacio a la idea de intentar descomponer aquellos hermosos y complejos comportamientos para entender sus componentes pieza por pieza. ¿Dónde está el comportamiento hermoso y complejo si estudias señales acústicas y latidos? ¿Cómo podemos llegar a explicar un fenómeno cultural tan grande pegando estos trocitos que estudiamos científicamente? Los científicos, por otro lado, que quieren entender las partes individuales del puzle, a menudo son escépticos hacia el lenguaje emocional, subjetivo, y descriptivo utilizado por quien está interesado en el fenómeno cultural. ¿Cómo podemos entender el fenómeno, cómo se ha generado, de dónde viene, y entender sus bases biológicas, si solo tenemos “opiniones” y “sensaciones”? Pero en realidad ambas maneras de aproximarse al problema son importantes. Nos hablan de diferentes niveles de experiencia, y hay formas de rellenar el espacio entre ellas. Pues, una cosa que espero que la música pueda aprender de la ciencia es que intentar explicar cómo vivimos sus componentes, cómo se manifiestan estas habilidades, cómo se relacionan con las habilidades de los otros animales, no quiere decir  que estemos reduciendo lo hermosa y compleja que es la música solamente a estas cosas. Todo esto nos ayuda a entender cómo y porqué funciona este escenario cuando luego lo vemos todo a la vez.

¿Qué puede aprender la ciencia de la música?

Hay que recordar que tenemos la responsabilidad de tomar todas estas piezas, volver atrás y ponerlas todas juntas otra vez. La música, como comportamiento cultural completo, nos recuerda que no estamos solo fijándonos en procesamiento de latidos o percepción de tono – tenemos que entender cómo todas estas partes trabajan juntas, cómo se influyen, y cómo y porqué los humanos en nuestras culturas somos capaces de hacer tantas cosas con estas piezas. A menudo los estudios científicos se fijan en pequeños componentes de la música en condiciones aisladas de laboratorio. A menudo es necesario – no podemos entender los procesos que ocurren sin controlar otros procesos – pero es también importante recordar que la gente no vive la experiencia de la música de esta forma. Tenemos también que fijarnos en cómo la música se produce y se percibe, y sus efectos cuando se practica en su conjunto. No es lo mismo cuando el estímulo musical tiene su efecto en una persona aislada en un escáner para estudios funcionales del cerebro, por ejemplo, aunque esto pueda proporcionar descubrimientos importantes. Entonces una cosa que yo espero que la ciencia pueda aprender de la música es que tenemos que considerar como la experiencia musical es efectivamente vivida en su conjunto, en un contexto cultural, de colaboración y de participación, además de cómo sus partes han sido procesadas. El total es más grande que la suma de sus partes, y esto también nos puede decir muchas cosas fundamentales sobre el porqué la música es importante para nosotros humanos, y porqué se practica en todo el mundo.

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Iain Morley ha publicado un libro dedicado a la Prehistoria de la Música, y un largo artículo de revisión sobre música, neurociencia y evolución humana, que he tenido el honor de editar para el Journal of Anthropological Sciences:

A multi-disciplinary approach to the origins of music: perspectives from anthropology, archaeology, cognition and behavior

El artículo (en inglés) se descarga gratis aquí.

El canto del fauno

junio 15, 2014

Flautas de Pan (Edgardo Civallero 2014)Edgardo Civallero es editor de Tierra de Vientos, y autor sensiblemente comprometido con la divulgación musical y literaria, dedicándose en particular a la divulgación de la cultura sudamericana y de sus instrumentos. Tiene una experiencia profesional en archivos y comunicación digital, estando siempre  en primera línea a la hora de compartir información y conocimiento en el Web. Acaba de publicar on-line un libro dedicado enteramente a las Flautas de Pan. Aquí en una breve entrevista nos explica esta idea, otro de sus logros personales de lo que aprovechamos otra vez para saciar nuestro afán de conocimiento organológico y nuestra pasión para los instrumentos de la tradición y del folclore.

¿Cuáles son los contenidos y los objetivos de esta publicación sobre las flautas de Pan?

El objetivo principal del libro es elaborar un breve “catálogo” de las flautas de Pan (e instrumentos similares) de todo el mundo a lo largo de la historia. Para ello realicé un relevamiento documental (tanto bibliográfico como multimedia) de fuentes relevantes en las que se mencionara esta categoría de aerófonos, y recuperé desde datos básicos a detalles de construcción e interpretación del instrumento. El libro está organizado en cinco bloques, los cinco continentes. Dentro de cada bloque, he intentado seguir una secuencia cronológica que arranque desde las primeras apariciones de las flautas en registros arqueológicos hasta el uso actual, pasando por textos y obras de arte de la antigüedad, crónicas coloniales, etc. Si bien la documentación que encontré es muy variada, y el alcance, relevancia y profundidad de cada documento es distinto, en general he podido construir un panorama inicial que permita a los lectores aproximarse a un universo sonoro y artístico con siglos de historia a sus espaldas, y fascinante por demás.

¿Cómo está organizada la publicación?

En principio, publiqué un libro electrónico en formato .pdf, con todas las características de una edición “en papel”. Debido a la alta cantidad de imágenes contenidas en el texto, el peso de los archivos .pdf originales era excesivo para su almacenamiento y descarga libre en línea, de forma que habilité dos opciones: la descarga del libro en baja calidad o la descarga de los distintos capítulos independientes en calidad media. Al mismo tiempo, creé un espacio web gratuito de acceso libre a través del cual se pudiera acceder a estas dos opciones de descarga. Aprovechando la existencia de ese espacio, amplíe un poco el abanico más amplio de posibilidades incluyendo la lectura en línea (a través de Issuu), y produje una serie de textos breves de presentación, con numerosas palabras clave, que facilitaran el tráfico y la navegación en la web. En todos los casos, el acceso a los materiales es abierto y libre.

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Aquí podéis acceder a la “Introducción a las Flautas de Pan“.

 

Neuronotas

septiembre 23, 2013

Brainotes (EBruner)El blog Brain Pickings propone siete libros sobre música, emoción, y cerebro.  Desde luego el tema es de lo más fascinante, no cabe duda. La música es un reto bien conocido por la neurociencia, una verdadera puerta hacia la cognición. Es la actividad cultural que más se conoce por sus efectos, físicos y fisiológicos, sobre el cerebro. Hoy en día se reconoce que si el cerebro cabe en su caja de 1500 centímetros cúbicos, la mente no. La mente se genera cuando el cerebro se conecta al ambiente, a sus objetos, a sus procesos. Desde siempre se ha evidenciado como el ambiente influye en las funciones y hasta en la anatomía del cerebro, pero ahora se está haciendo un paso más, planteando que el ambiente sea parte de la mente misma. Es el concepto de “mente extendida“. Cerebro y cultura son parte de un proceso de “autocatálisis”: el cerebro moldea la cultura, la cultura moldea el cerebro, y empieza así un proceso donde estos dos componentes inducen cambios continuos el uno en el otro. Como se ha dicho, el proceso que quizás más se conoce por sus efectos directos en las funciones y en la anatomía cerebral es la música. Cuando se quiere evaluar como las influencias culturales pueden cambiar nuestras redes de neuronas, la música siempre es un ejemplo fuerte y completo, por sus efectos patentes y rápidos. Así que muchas veces “los músicos” hacen de ratones en las publicaciones científicas, como grupo de comparación (músicos vs no-músicos) o como conejitos de india (se evalúan las diferencias antes y después de un entrenamiento musical). Hay que añadir otro factor muy particular: la música necesita tanto los recursos racionales y lógicos como los recursos emocionales y psicológicos, integrando los dos reinos de la mente humana. Ahora, queda una duda: si para el neurocientífico la música es desde luego una gran oportunidad experimental, en cambio al músico … le compensa saber como funciona la caja mágica? Si por un lado una visión neurocientífica puede aportar al músico informaciones útiles para entender y controlar la expresión de su música (es decir, evolucionar su lado racional), al mismo tiempo puede llegar a chocar contra la espontaneidad de su arte (es decir, desnaturalizar su lado emocional). Ya sabemos como el sol puede dar luz y calor a nuestros cuerpos, pero puede quemar las alas que nos hacen volar alto, y caer muy lejos.

Musicofilia

octubre 21, 2010

No puedo no hablar de este libro, tengo necesariamente que contribuir a su difusión … Vivo de música y trabajo de neurociencias, así que no me queda otro remedio … Oliver Sacks siempre nos ha contado como y cuanto lo que creemos sea la realidad pueda depender de la estructura orgánica de nuestro cerebro, y lo ha hecho a través de historias, de vidas, de personas, y de sus entornos. Historias normales de vidas normales de personas normales, que un día se enfrentan a cambios de la realidad que le cambian la vida. Para finalmente descubrir que la realidad no cambia, pero sí cambia su percepción. Son las neuronas que juegan. Desde la normalidad a la patología o al revés desde la patología a la normalidad, siempre son “despertares”, pasando por muchos niveles intermedios que son en los que estamos todos sin darnos cuenta. Bueno, y ahora todo esto en un contexto especifico: la música. Como entra en nuestras cabezas, o como no sale una vez entrada … Increíble. Siempre a través de cuentos de vidas, con Musicofilia Sacks nos entrega la posibilidad de entender esto de otra forma, más completa, y por supuesto más sencilla. Ritmo, armonía, y melodía, son las tres componentes estructurales de la música, así como nuestro cerebro la ha forjado, a medida de si mismo, de sus posibilidades, y sobre todo de sus necesidades. Creo que en Musicofilia podemos encontrar unas de las claves de estas extraordinarias relaciones.