Linyera

marzo 25, 2011

Piamonte, Italia, los “lingera” eran los que iban recorriendo los campos trabajando la tierra, diariamente, cambiando campos y cambiando tierra, buscando trabajo y buscando tierra. Hasta que unos llegan a Sudamérica,  Argentina y Uruguay, y se les cambia la “g” por una “y” griega. El lunfardo le entrega una connotación a la vez de desprecio y de romanticismo. Los linyeras son sin techo, sin casa, sin rumbo, sin meta. Sin nada, pero libres. Sin trabajo pero también sin dueño. Sin garantías, pero sin vínculos. Vagabundos románticos, a la par de los hobos, sus homólogos norteamericanos. Y como para los hobos, el camino lo marca a menudo la vía del tren. Los que buscaban tierra se volvieron los sin tierra. Siendo el vagabundeo iconograficamente masculino, su contra-parte “la linyera” es su herramienta profesional, única interfaz con el mundo: un trapo que, llevado en la espalda, envuelve lo necesario para el día. Y desde que el mundo es mundo, quien vagabunda mira el mundo, y luego lo cuenta. Y, casi siempre, lo cuenta con música.

 

Anuncios