Ollantay

agosto 26, 2013

Ollantay (Ricardo Rojas)El Ollantay es emblema de la literatura andina. Primero porque podría ser el más antiguo drama de origen incaico, escrito en quechua. Segundo porque su historia, como toda la actual cultura latinoamericana, ya no permite separar la componente nativa y la componente europea. Ya no es posible, después de tanto tiempo y de tanta mezcla, saber donde acaba la una y donde empieza la otra, totalmente enredadas entre si, fusión definitiva y simbiosis a esta altura imposible de separar. Después de quinientos años de integración, por un lado los registros históricos ya no pueden proporcionar suficiente información para garantizar un estudio o un análisis completo del proceso cultural. Al mismo tiempo, en muchos casos tampoco es posible o necesaria esta separación entre componente nativo y europeo, siendo el resultado final fruto híbrido de un continuo intercambio de influencias entre ambas partes. La primera hipótesis sobre el Ollantay sugiere que el poema sea estrictamente precolombino. La segunda al revés lo presenta como pura composición hispánica, en plan étnico. La tercera ofrece una síntesis: un poema nativo, retocado y revisado por manos europeas. El guerrero Ollantay, que ha conquistado un nivel social gracias a su valor, en nombre de un amor incompatible con las reglas sociales se enfrenta a su propio rey, resistiendo en años de lucha y al fin cayendo solo por un engaño. Final incierto, con Ollantay perdonado y hasta reintegrado con honor (y con princesa recuperada viva después del olvido de una larga reclusión) en la versión actual, pero quizás ejecutado a lo bruto en una versión más realista con las crónicas históricas. Lucho Cavour es un increíble quenista, maestro impresionante de los ligados, vibrados, y glisados. Su sonido es tan limpio, suave, y continuo, que la quena suena como el canto hipnótico de un theremin, un lamento cargado de armónicos y de melancolía. Pues no entiendo mucho de historia precolombina, pero a bote pronto me parece que la hipótesis del Ollantay como resultado de una mezcla continua entre cultura nativa e hispánica sea por lo menos sensata. Y le dedico este vídeo, donde un canto andino recitado por la quena de Lucho Cavour vuela sobre campos y sombras de una moderna Castilla.

Anuncios

Vasija de barro

agosto 10, 2013

Museo Nacional de ColombiaPara quien ha vivido en constante relación con la tierra, y de la tierra se siente parte, no hay mejor regreso que a la tierra. Es un ciclo que devuelve la materia a la materia, los recuerdos a los recuerdos. La tierra recicla tu experiencia, tus amores y tus dolores, tus memorias, las guarda y las moldea para darles nueva forma. El barro se mezcla con la sangre, en una vasija de arcilla que se vuelve vientre protector de los restos de una vida, y a la vez futuro estomago de su digestión y vuelta al circulo. Los Incas utilizaban las vasijas para enterrar a sus difuntos, como nos explica y canta Atahualpa. Y la vasija de barro se transforma en símbolo de la historia de un pueblo, la memoria de una historia natural que se puede difuminar pero nunca llegar a borrarse, para que en cualquier momento un pueblo pueda cantar y contar su origen. Recordar el pasado siempre es necesario para entender el presente, y proyectar entonces un camino hacia el futuro. Esta vasija se hizo con muchas manos, y hoy en día reúne a las voces de Ecuador en un canto común que recorre raíces e historia, donde la muerte no es triste olvido del alma sino orgulloso y responsable camino del cuerpo.

Yo quiero que a mí me entierren
como a mis antepasados
en el vientre oscuro y fresco
de una vasija de barro