Gran Duque

marzo 29, 2016

Granduke Ortega (EB2016)Gustavo Santaolalla confesaba su pasión por el ronroco, un charango de grandes dimensiones, por su mayor reverberación comparado con el hermano más pequeño y más conocido de la tradición sudamericana. Las cuerdas más largas producen un sonido más grave y duradero, que se agradece cuando se toca el instrumento con arpegios y punteos, en lugar de utilizar los golpes rápidos y rítmicos tan típicos en los instrumentos de cuerdas pequeños. Lo mismo pasa con el ukelele, instrumento que se ha merecido el nombre de “pulga que salta” gracias a sus ritmos brillantes y veloces. Los tamaños más estándares para el uke son cuatro.  La versión clásica, el pequeñín en plan pulga y él de muchas películas, es el soprano. Luego sigue el hermano más grande, el concierto (mi opción más habitual), y luego el tenor, todavía más grande, elección bastante frecuente entre profesionales y virtuosos. Y, finalmente, el hermano mayor, el Grand Uke de la familia: el barítono. En realidad las cuatro clases no son tan tajantes, hay tamaños intermedios y hasta híbridos entre ellos, con cuerpo de uno y mástil de otro. Como con el ronroco, el barítono siendo el más grande de la familia es el que tiene un sonido más suave y persistente. Confieso haber tenido cierto prejuicio antes de tocarlo pensando que, más que a un “gran ukelele”, se pareciese demasiado a una “pequeña guitarra”, es decir un instrumento a medias, ni carne ni pescado. He tenido que cambiar de idea: es probable que sea una perfecta síntesis de los dos, integrando aspectos positivos de ambos. Tiene la capacidad de vibración de una guitarra y una extensión de escala más que notable, pero la melancolía, la suavidad y la dulzura típica del ukelele. Se puede afinar como un ukelele o como una guitarra. Curiosamente, en ambos casos es bastante frecuente que se afine con la cuarta cuerda más baja (como en la guitarra) en lugar de más aguda (como el ukelele). Una pena, porque la famosa “cuarta re-entrante” es tan distintiva del sonido ukelele y caracteriza tanto sus sonoridades que si se las quitas rompes, en mi opinión, aquel fino equilibrio de mestizaje entre guitarra y ukelele, don inestimable del barítono. Nadie compite con la pequeña pulga soprano cuando hay ritmos de por medio, pero si en cambio hay que matizar el canto melancólico y profundo de una historia escrita entre notas, preguntad al mayor, que sabrá como ponerle voz.

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Grand Uke es también el nombre de un increíble disco de Jake Shimabukuro, que sin embargo toca sobre todo el ukelele tenor. Aquí un tema escrito para ronroco, tocado con ukelele concert: Zenda.

Fiesta en Ryo

febrero 10, 2016

Ukelella

enero 15, 2016

Think Uke

febrero 12, 2014

Lanikai Emi 2014Las características musicales del ukelele no llevan a preguntarse por qué en los últimos años este instrumento haya tenido tanto éxito, sino por qué no lo haya tenido siempre y de forma continuada. Portátil, barato, adecuado a cualquier género musical. Y, mientras que uno espera desarrollar virguerías, cumple de forma excelente con cualquier nivel básico, permitiendo disfrute y arte a cualquier novato. Como guitarrista no puedo no preguntarme acerca de las diferencias principales, en el sentir y en el ejecutar, entre un instrumento grande de seis cuerdas y uno pequeño de cuatro. Y de estas diferencias a bote pronto encuentro por lo menos dos. Primero, teniendo menos recursos armónicos, el ukelele potencia los recursos rítmicos. Así que te encuentras con un instrumento que es cuerda y percusión a la vez. Segundo, desarrollando armonías con menos posibilidades, las combinaciones son menos, y esto tiene una consecuencia: una cierta liberación de los esquemas estándar de la estructura armónica. Necesariamente (y con ventajas indiscutibles) hemos desarrollado muchas reglas para entender, aprender, y comunicar armonía. Códigos, escritos y conceptuales, para construir acordes y darles nombres. Todo esto proporciona una teoría armónica fundamental, extremamente necesaria y efectiva. La desventaja es una cierta “canalización” de las posibilidades, una rigidez que puede limitar la expresión dentro de cánones que al fin y al cabo no son necesariamente fijos. Es decir, poner cuadriculas sirve para organizar las cosas, pero luego puede llegar a limitar si uno se agarra demasiado a ellas. Con “solo” cuatro notas, las combinaciones armónicas (acordes) son menos categóricas, si comparamos las posibilidades por ejemplo con una guitarra (hasta seis cuerdas) o con un piano (hasta diez dedos). Una misma combinación de hecho puede corresponder a diferentes “códigos”, es decir el mismo acorde puede pertenecer a una escala o a otra, y leerse de forma diferente a pesar de sonar igual. Esta parcial relajación de las normas de convenciones te lleva automáticamente a desengancharte en parte de ellas, siguiendo menos los cánones y más la música, el sonido, la experimentación, la búsqueda de alternativas. No importa como se llame un acorde, sino como suena. Ojo, que todo esto vale también para una guitarra y para un piano, solo que teniendo estos instrumentos más recursos melódicos te “vician” más. En cambio en el ukelele, con solo cuatro cuerdas, salir de la cuadricula es más fácil, más necesario, y muy muy provechoso. Ignoro si estos dos puntos son algo personal y subjetivo, o bien factores intrínsecos de este instrumento. Pero creo sean claves que, quizás aunque solo para una cuestión de grado más que de una real diferencia, moldean la percepción y la sensación de un guitarrista que de repente se encuentra tocando un ukelele. El resultado: en lugar de estar pendiente del instrumento, es el instrumento que está pendiente de ti. No eres tú que lo tocas, sino él que te acompaña.

Uke!

enero 1, 2014

Uke2014 (EBruner)El nuevo año ha traído un pequeño cachorro de ukulele a esta casa, y se lo agradezco mucho, que falta hacía! No sabía yo que este instrumento estaba en tan semejante momento de revancha. La cantidad de grupos, paginas web, productos, y recursos, es realmente asombrosa. Parece que la remontada ha empezado a finales de los ’90, para alcanzar a día de hoy un éxito realmente brutal. Los ciclos históricos siempre marcan épocas y cambios, latiendo según las dinámicas del comportamiento humano que resuenan entre factores asociados a las pautas generacionales y a las decisiones del mercado. Pero hay muchas razones para las que un instrumento como el ukulele se merezca este éxito redondo. Increíblemente barato, decisivamente portátil, y suficientemente autónomo y fácil para llegar a dar satisfacciones a cualquier nivel instrumental. Pierde evidentemente algo en las posibilidades armónicas cuando comparado con una guitarra, pero quizás le añade una componente rítmica importante. Lo cual hace del ukulele una perfecta compañía en cualquier estilo, en cualquier ambiente, en cualquier genero musical. Los guitarristas tenemos claramente una ventaja en el momento que decidimos meter mano al uke, pero al mismo tiempo también tenemos el vicio, y hay que cuidar evitar tocar el ukulele como que fuese una guitarra, generando una quimera que se parece a la mezcla entre una guitarra pobre y un ukulele histérico. Orígenes portugueses, y luego una evolución marcada por las dinámicas biogeográficas del aislamiento insular de las Hawái. Pues este blog da la bienvenida a Uke, abriendo una sección de la barra lateral dedicada a este instrumento, con recursos web que incluyen páginas donde aprender mucho y mucho más (como Uke Hunt), vídeos de artistas increíbles (como Jake Shimabukuro), y buenas referencias en español (como Ukulele Spain). Y sí, claro … tranquilos … en español se dice ukelele!