Zamba de la candelaria

enero 6, 2017

“Una fusión argentina, voz  brasileira y guitarra flamenca ”
(Eduardo Vigo)

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Y aquí un vídeo más híbrido y casero, dedicando la quena de Guillermo de la Roca a la Ciudad Eterna …

 

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La Candelaria

diciembre 25, 2013

En la quena de Guillermo de la Roca, un homenaje a Roma, y al tiempo que se queda atrapado en sus raíces …

La Siete

abril 7, 2013

Guillermo de la RocaEl siete de abril de 1840 una insurrección tucumana acaba con mucha sangre y una cabeza colgada en la plaza principal. Siete de abril es también el nombre de un pueblo en la misma provincia. Pero no se sabe porqué la “Siete de Abril”, una de las zambas más hermosas y nostálgicas, se llama siete de abril. Andrés Chazarreta la registra a su  nombre en 1916, pero resulta que no es el autor. Los tucumanos dicen que es tucumana, los santiagueños que es  santiagueña. Y las letras no dejan pistas sobre su origen. Las versiones son tantas y tan diferentes que la Siete de Abril es símbolo y concepto, más que melodía. Una de las zambas más zamba, homenaje puro y melancólico a los tres tiempos, y no se sabe de que habla, de dónde viene, y quién la compuso. Pero es demasiado hermosa, demasiado encantadora, demasiado zamba. Y es por eso que el Siete de Abril, sin saber porqué, es desde hace mucho tiempo el día de la zamba argentina.

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Guillermo de la Roca es el autor que quizás más me ha aportado hasta ahora en el camino de pasión, estudio, y conocimiento de la quena. A través de la increíble limpieza de su sonido y de la exquisita melancolía de sus temas ha sido el autor que, conjuntamente con otros nombres como Hugo Díaz y Raly Barrionuevo, me ha trasmitido el sentimiento y la pasión para la zamba. Me hubiera gustado mucho conocer una versión de La Siete con su quena. Pero la grabó con la travesera, dejándonos la versión más dulce y más amarga de ésta zamba increíble.

En tres

septiembre 30, 2012

A nosotros los de la euro-zona el tres por cuatro estimula en nuestros cerebros imágenes de corte vienés, faldas adornadas y peluconas blancas, grandes lámparas de cristal y oro, zapatos apretados, anillos, largos espejos y plateados salones de baile. Quizás más forma que contenido, tiempos antiguos, y libros de historia con guerras y batallas. El tango ha suavizado mucho cierto olor a polvo, carbón, y creolina, trasformando el Walzer en Vals, más melódico, más romántico, más musical. Pero también en éste caso, quizás el género ha sufrido cierta falta de evolución en las últimas décadas, y se queda a veces un pelín más casposo si lo comparamos con sus primos milongueros. Creo que es con la zamba que el tres por cuatro encuentra una verdadera expresión, un triunfo, un carácter, una personalidad. Zamba argentina pero de origen peruana, cantos y bailes de parejas y mestizos, la melancolía de la guitarra que sonríe triste, mientras que el bombo engaña el tiempo no dejando que el alma descanse. Bastante fascinante que, a pesar del valor cultural de éste genero musical, todavía hay debate sobre su estructura rítmica, que hipnotiza y enternece, escapándose a los cánones rígidos de nuestra mente. Quien siente el tres por cuatro, quien un seis por ocho, quien una mezcla de los dos. Yo la interpreto como un seis por ocho que se integra con un dos por cuatro: el bombo marca cada dos, introduciendo un ritmo binario dentro de un ritmo ternario, y dando la sensación de un constante contratiempo. A menudo se pierde también la primera corchea, dejando el oído en un desierto de referencias rítmicas. El masaje cerebral de la zamba se debe a esto, un ritmo firme y lento que no se deja nunca alcanzar, que avanza lánguido entre recuerdos, llevándote con él sin que tu puedas detenerlo. Frente a este encanto seductor de melancolía armónica y de hipnosis rítmica el pobre Strauss se queda asombrado, y el viejo vals puede sonar a humilde recurso para tiovivos.