Quenagrama

febrero 24, 2012

Los temas técnicos siempre se llevan la atención de unos pocos y el aburrimiento de unos cuantos, ya lo sé. Pero tengo que hablar de un tema técnico. Ni siquiera demasiado, pero lo justo para que muchos se pregunten dónde han perdido el hilo, y porqué se han empecinado a leer éste post (que además es terriblemente largo). Hablo de tonalidad y quena por dos razones. La primera es que para muchos músicos que no conocen la quena ésta historia tendrá su gracia, aunque solo como efímera anécdota sin más consecuencias. La segunda es que espero que alguien, más informado que yo, pueda añadir informaciones para profundizar un poco más el asunto.

En la quena las alteraciones se hacen a menudo tapando medio agujero, o mejor dicho “cierto porcentaje” de un agujero, porque cada quena tiene su carácter y sus necesidades. Esto quiere decir que cuantas más alteraciones de escala hay más difícil es tocar. Por esta razón las quenas suelen ser de un tono específico, y el quenista agradece no salirse demasiado de esta carretera. Aquí viene el detalle. Las quenas se suelen tocar más frecuentemente no en la escala propia del instrumento, sino en la escala que tiene una alteración, es decir la escala mayor a partir de su cuarta nota. Y si esto no fuera suficiente para confundir las ideas, se le llaman con el nombre de su segunda, es decir la sexta de su cuarta. También a veces se le llaman con el nombre de la sexta menor originaria, pero a menudo y con soltura pasando de reconocer que de menor se trata. No os liéis! Un ejemplo, para no enrollarse. Muchas quenas son afinadas en la escala de Sol mayor. Pero se prefiere a menudo alterar una nota en lugar de tocar todas las notas abiertas, y tocarlas como si estuvieran en Do. Pero, a ésta quena se la llama con su relativa menor, o sea La menor. Hasta hay quien añade otro paso y la llamaría en La, natural. Y finalmente habrá quien, refiriéndose a su sexta, la llamará en Mi menor o sencillamente en Mi. Vaya lío.

Ahora, tengo una respuesta parcial sobre el tema de la alteración de escala: tocando en Do la quena en Sol la nueva tónica (Do) cae en el centro de la escala, permitiendo subir y bajar de notas según un rango parecido. Claro, lo mismo se puede decir de un Sol, si se utiliza bien toda la segunda octava. Pero es cierto que el “centro” de paso de estas escalas en un caso es el Do, noble y agradecido, en el otro es el Si, quizás la nota más obstinada e irreducible en la quena. También notar que la alteración se hace en la séptima, o a su vez la cuarta de la otra escala: en ambos casos si uno sencillamente pasa de ellas se lanza en pentatonicas y no se entera de (casi) nada. De hecho el cuarto grado no se utiliza frecuentemente en el folclore. Hay que decir que la música folclórica andina se ha tenido que encajar en cánones europeos que no eran suyo, de escalas como de tiempos, armonías, y letras, apañándose con éxito pero no sin dificultades. Muchos instrumentistas sencillamente no se meten en el rollo teórico musical, lanzándose con experiencia detrás de la pasión y le da igual como se nombra o no se nombra la tonalidad. Quizás hay algo más, algo que a lo mejor tiene que ver con las formas de utilizar los dedos, y con la forma de procesar esta información por parte de nuestras neuronas. Tocar en Do una quena en Sol sale a menudo más natural, más espontáneo, a pesar de tener que alterar una nota de la escala.

En fin, entiendo  que a quien no conoce un poco de armonía todo ésto pueda parecer solo un crucigrama instrumental. Y entiendo que a quien conoce un poco de armonía pero no le interesan las flautas todo ésto pueda parecer un documental de folclore nativo. Pero, a los que conocemos un poco de armonía y que tocamos la quena sí que el asunto se nos queda ahí dando la vuelta. Y no estaría mal encontrarle su sentido. Un poco para poder entender la historia de nuestro instrumento. Un poco para dejar de sufrir cuando, sabiendo que una quena en Fa se toca en Si bemol pero se dice que está en Sol o quizás en Sol menor o también en Re, te preguntan “en que tonalidad está tu quena?” Y te toca pensar con cara a tonto “ahora como se lo explico …”.

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Gracias a Ángel y a Mariano para haber compartido conmigo éste debate, y sus comentarios sobre éste tema!

La milonga más triste que nunca haya sido cantada, es la Milonga Triste. Una tristeza completa, sin esperanza y sin salida, melancolía infinita e infinitamente romántica, abandono total a la derrota, el placer de hundir en una emoción tan completa como devastadora. Sebastian Piana puso la música, y ya es mucho. Mercedes Simone puso la cara, por lo menos en sus tiempos. Pero el gran culpable es  Homero Manzi, el increíble Homero Manzi, el mismo culpable que en Malena o en Sur hizo que, como muchos otros letristas de tango, “a la gente le duela su dolor”. Muchos son los que luego han empeorado la situación, cargando más las tintas hasta dejar que ésta melodía te traspase el cuerpo cada vez un poco más. Hasta llegar a Hugo Díaz, el siempre más grande Hugo Díaz, que llora su milonga triste dentro del lamento de su armónica. Total, poco recomendable tocar este tema en público, si eres un poco sensible, y no tienes gafas de sol. La muerte de la amada. Quizás un amor no devuelto, pero siempre amor. Ausencia, y el sonar de las campanas. La luna se cae en el agua, y las estrellas se quedan solas. No queda duda, en las letras como en los libros, que la milonga triste canta la muerte del ser querido que daba luz a la vida. Ahora, hay matices. Un beso que se enfrenta a una mano que castiga, y un camino de vuelta solitario. Y remordimiento, después de haber querido su rubor, en un sendero. Los ojos negros se cierran, de forma imprevisible y rápida, y sin dar demasiadas explicaciones. El amor todo lo puede, la vida como la muerte. No es necesario interpretarlo todo, no vamos a saber que pasó en aquel sendero donde un beso encontró castigo, y que vio a un hombre volver solo. Pero queda la duda que no sea el canto de un amor por una muerte, sino de una muerte por un amor. No es necesario interpretarlo todo también porque hoy en día, en plena reglamentación moral (a menudo integrista y un pelín de fachada), hay temas que se echan al destierro y al olvido, porque lo que es malo ni se puede mencionar. Dejando aparte interpretaciones a lo mejor mas difíciles de sostener (también se ha propuesto que trenzas y delantal puedan ser los de una madre), queda la duda de que la tristeza de la milonga triste sea tan dura y completa, porque lleva en sí misma no solamente la desdicha de la soledad, sino también la maldición de una culpa.

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Gracias a Eduardo Vigo para llamar la atención sobre las posibles diferentes interpretaciones de estas letras.

Vientos del Este

diciembre 1, 2011

Se le llama siku o zampoña a las flautas de Pan de Sudamérica. Con variaciones, desde la antara hasta el rondador, y con una nomenclatura muy heterogénea, variable, y no siempre unívoca. Y se les llama Flautas de Pan a todos los instrumentos parecidos, cañas de diferente altura atadas en secuencias de escalas de todos tipos, que cientos de veces se han reinventado en cada cultura y en cada rincón de mundo. Desde la siringa griega hasta una asombrosa multitud de variaciones locales, con antiguos pasados chinos y un recién folclore italiano. En Rumanía se le llama Nai, en su versión increíblemente moderna y ergonómica moldeada por la mente y las manos de Gheorghe Zamfir. Fue a través de este renacimiento instrumental que el Nai acabó también en la mente y en las manos de un chavalillo de Bucarest, que se empecinó en sacarle partido, y luego en sacarse a sí mismo de su tierra, llegando a Grecia. Y desde ahí,  Cenicienta musicológica que poco tiene de cuento, algo de suerte, y mucho de esfuerzo y mérito, encontrarse en una audición del Colegio de Música Berklee de Boston: la calabaza se transforma en avión, el trapo en visado, y el chaval se descubre joven promesa del templo mundial del jazz. Y las flautas de Pan, suave viento entre las cañas besadas por la luna buena, en las manos de Damian Drăghici se vuelven tormenta, cascadas de notas que arrasan el oído y queman el alma. Desde fugitivo clandestino hasta embajador cultural, que el circulo se cierre, y que la cultura del Este recoja lo que su viento ha sembrado, dejándonos aprovechar sus increíbles frutos.

En acústico

noviembre 25, 2011

A pesar de la confusión asociada al valor tautológico de su adjetivo, se le llama “guitarra acústica” a la guitarra con caja de resonancia y cuerdas metálicas. Giovanni Palombo es, ya desde tiempo, una referencia en Italia y en Europa para quien busca experimentación y expresión entre las cuerdas de acero. Promotor y organizador de “Las acústicas”, encuentros dedicados a éste tipo de guitarra con artistas como Ralph Towner, Antonio Forcione, Peter Finger, Paolo Giordano, Pierre Bensusan, Franco Morone, Beppe Gambetta. Treinta años de enseñanza en la escuela de música CIAC en Roma, mezclando jazz y rock, y recientemente formando una Orquesta Acústica de once elementos. Muchos discos y conciertos sólo con su guitarra. También el ultimo CD sólo lleva seis cuerdas: La Melodia Segreta, el tercer disco para la casa alemana Acoustic Music Records. Pero muchos dúos, con voz, percusiones, saxo, o el reciente proyecto Tandem, con dos guitarras. Y porqué no un cuarteto con guitarra, saxo-clarinete, chelo, percusiones: es el Camera Ensemble (Helikonia Records). Y una reciente contribución didáctica, “Acoustic Shapes” (Carisch). Patrocinado por Lakewood. Le vamos a preguntar de contarnos algo acústico …

Como has llegado a la guitarra acústica?

Empecé a estudiar guitarra clásica a los 12 años, pero ya estábamos organizando grupos musicales en la parroquia: a principio de los ’70 era el único lugar donde podías utilizar guitarras eléctricas, amplificadores, batería, etc. Alrededor de los 18  años, ya con cierto recorrido técnico, empecé a centrarme sobre la guitarra acústica, un punto de encuentro de estilos diferentes. Podía tocar “finger-style”, es decir con dedos y sin púa, y encontrar sonoridades más cercanas a la música moderna, entonces sobre todo blues, rock, y música de la costa oeste americana. Cuando descubrí músicos como John Renbourn, Bert Jansch, Davey Graham, grupos como Pentangle, y luego Michael Hedges y Alex de Grassi, el jazz acústico de Ralph Towner y los Oregon, o Egberto Gismonti y la semi-acústica de Joe Pass, el juego estaba hecho. Quería construir una dimensión personal con la acústica, inspirándome en toda esta música, y utilizando una técnica derivada  de la guitarra clásica y del blues. Evidentemente no escuchaba solo a guitarristas, sino a muchos otros músicos que tienen profundidad y espesor, y que te empujan arriba, desde Astor Piazzola hasta Jan Garbarek, desde Dave Holland hasta Herbie Hanckock.

Que particularidades  y posibilidades ofrece la guitarra acústica comparada con otros instrumentos?

Primero el sonido. Si te gustan las sonoridades acústicas, los muchos matices que puedes obtener te ponen en una situación de descubrimiento continuo, sobretodo con las posibilidades actuales de electrificación. Creo que la guitarra acústica pueda ser el cruce entre estilos diferentes, desde los más tradicionales hasta los más modernos, un aspecto de la música que siempre me ha interesado, y que a través de contaminaciones y relecturas revitaliza continuamente la música.

Que géneros musicales son ahora más atractivos para quien toca guitarra acústica?

El finger-style puede ser muy variado, volver a la tradición o enfrentarse al jazz y a la música étnica, y hasta mejor crear híbridos nuevos, intentando revitalizar tus propias raíces. La world music ha traído muchas novedades, ritmos diferentes con origen africano, oriental, y del Europa del este. La tradición, con el inmenso territorio del flamenco, del tango, de la música latina, géneros que normalmente se exprimen más con guitarras de cuerdas de nailon, que pueden sugerir mucho también a una guitarra acústica. Y por supuesto la gran tradición de la guitarra clásica, sobretodo la moderna, siempre nos deja algo sobre que meditar.

Que autores aconsejas a quien se quiere acercar a la guitarra acústica?

No se puede prescindir de los maestros fundadores, es decir todos los que he citado arriba. Añadiría a Pierre Bensusan, Paco de Lucia, y también los guitarristas jazz modernos, Pat Metheny, John Scofield, y Bill Frisell. Un listado infinito, sin dejar al lado los grandes músicos de siempre, desde Miles Davis hasta Bach, desde Schostakovich hasta Keith Jarrett.


En la buena y en la mala

noviembre 18, 2011

No sabría decir si pueden ser más grandes las diferencias entre músicos o entre instrumentos. Hay músicos malos, e instrumentos malos. Y hay los buenos. Luego hay todos los otros. Hay cierta correlación entre las dos variables, pero sin correspondencia extrema: músicos buenos suelen tener instrumentos buenos, con excepciones. Reconociendo dicha correlación, sigue la pregunta: músicos buenos compran instrumentos buenos, o instrumentos buenos generan músicos buenos? A bote pronto, vamos por la primera. Pero quizás merece la pena sacar un par de reflexiones más sobre el asunto. Por ejemplo si la relación es a doble sentido, podemos pensar que los dos factores se potencian recíprocamente en un circulo auto-generante: los músicos buenos compran instrumentos buenos, que les ayudará a volverse músicos todavía más buenos, buscando entonces instrumentos más buenos aún. Y el circulo sigue, por lo menos hasta un limite personal del músico y del instrumento. Claro, no es suficiente una buena inversión económica para volverse virtuosos. Un buen músico saca provecho de cualquier cacho de madera, y un músico con poco valor no sacará partido ni siquiera al mejor instrumento. Pero, a paridad de valor técnico y artístico, un buen instrumento se nota. Hay unos instrumentos que tocan solos. Tu solo le tienes que sugerir, ellos lo hacen. Tu lo piensas, y ellos lo tocan. Pero, volviendo al circulo de los buenos músicos y de los buenos instrumentos, estamos seguros que esta relación no tenga zonas de sombra? Tocar un buen instrumento valoriza y abre la mente al arte, pero … ensayar con un buen instrumento, potencia nuestras capacidades o solo nos vicia? Ensayar con un instrumento que  tiene su propia autonomía quizás nos ayuda a explorar y desarrollar nuestras capacidades, o quizás al revés nos hace los retos demasiado fáciles. Y ensayar con un instrumento malo a lo mejor nos frustra y nos impide seguir nuestro camino expresivo, o a lo mejor nos ayuda en sacarlo todo, en optimizar nuestros recursos, en aprender a controlar cuanto podemos. Quizás entonces la diferencia es entre tocar y ensayar, entre hacer música o estudiar música. Siempre se recomienda tocar diferentes instrumentos, es lógico y sensato, pero quizás es todavía más importante de lo que pensamos, porque puede  llegar a moldear y orientar nuestra forma de acercarnos a la música. A lo mejor le estoy dando yo demasiada importancia … Pero chicos, es que hay instrumentos que casi no sabes, entre el y tú, quien está tocando a quién!

Tangométrica

octubre 24, 2011

Cuánto dura un tango? Dos o tres minutos. Una milonga menos. Claro luego hay la percepción personal. Hay tangos muy breves que se hacen largos, y tangos muy largos que se te hacen demasiado cortos. Depende del ánimo, del escenario, de la pareja, de las horas de baile en las piernas, o hasta de los zapatos que a veces marcan el tiempo en función de cuanto duelen. Vale, pero cuánto dura exactamente un tango? El afán métrico se desata y se desarrolla, y aquí os propongo unos resultados básicos que, aunque genéricos e incompletos, empiezan a contestar a la pregunta. Una muestra de tangos cantados e instrumentales por un total de 1100. Además 176 milongas, 84 valses, y 128 tangos electrónicos. Seleccionados eliminando casos raros, e incluyendo versiones independientes y muy diferentes de los temas más comunes y tradicionales. Una estadística muy sencilla: el valor central (mediana) para saber un tiempo de duración promedio, y un intervalo (rango intercuartil) para saber más o menos el rango de variación más común. Total, un tango dura de media 3:01 minutos (normalmente entre 2:41 y 3:31), una milonga 2:35 (entre 2:15 y 2:57), un vals 2:46 (entre 2:30 y 3:02), y un tango electrónico 4:12 (entre 3:45 y 4:53). La variación promedia más grande se encuentra entre los tangos electrónicos (68 segundos), seguidos por tangos (50 segundos), milongas (42 segundos), y valses (32 segundos). En todos casos (quizás un poco menos para los electrónicos) la distribución es asimétrica: muchos temas cortos, y una cola de pocos temas muy largos.


Estos gráficos presentan la distribución de los temas por género, por clases de duración de medio minuto – pincha en la imagen para ampliarla.

De aquí no estaría mal dividir tangos cantados e instrumentales, tangos contemporáneos, tangos bailables y no, o incluso considerar variaciones a lo largo de las décadas, o por autor. Pero esto ya lo dejamos para un momento de análisis más fino. Por lo menos ahora tenemos la respuesta a la pregunta general de cuánto dura un tango. Claro, la siguiente podría ser “Para que sirve saber cuanto dura un tango?”. Bueno, ésta es más difícil. Quizás es una información útil para quien quiere componer. O quizás para comentar y valorar si son los zapatos que me lo están haciendo sentir un pelín largo. Quizás solo sirve para conocer, cuantificar, tener una medida, una escala, una referencia, algo para entender, y para compartir informaciones.

Roma, tarareada …

octubre 11, 2011

Piazza Vittorio, Roma, la plaza de los otros, los romanos recientes, los que vienen y a menudo no saben donde  irse, entre los olores  del mediterráneo, los colores del oriente, y las miradas de los pueblos del mundo. Piazza Vittorio es mercado, inmigración, aislamiento entre la mezcla total. Rayas en el mar, orilla tras orilla, hasta quedarse atrapados en las redes de la vida. Pizza Vittorio es el gran trastero de una estación de trenes, negocio de vidas y de esperanzas. Y desde luego, centro cósmico de biodiversidad musical. Y su orquesta, la Orchestra di Piazza Vittorio, canta la música del mundo ahí en aquella misma ciudad que del mundo tenia que ser cabeza. Poco queda en la vida de los migrantes de aquel romanticismo viajero y sin tierra de hombres sin raíces que surcan mares y experiencias. Y poco queda de la Roma caput mundi, fragmentos sueltos y casi ya olvidados de mil culturas entre  recuerdos de películas y las tardes rojizas de los otoños templados. Pero quizás merece la pena buscar, por lo menos lo que todavía se queda escondido, o solo a la espera de voces nuevas que canten la nueva historia de la ciudad. Tarareándola en los mil idiomas de Piazza Vittorio, y con una quena

Libertad

septiembre 22, 2011

(Murales de Limassol, Chipre)

El turco cantor

agosto 29, 2011

Raíces árabes e italianas en un presente granadino, pero pasando sin embargo por Buenos Aires. Y en latinoamerica a los arabes o descendientes de arabes se les llama “turcos”: Martin Rago, el turco cantor. Voz, guitarra, y mucho tango. Acento indudablemente argentino en una sonrisa indudablemente mediterránea. En colaboración con el Dúo Polonara-Cassisi estrena un nuevo disco: Tanguero Viejo. Y nos cuenta algo de su música.

Martín, que quiere decir hoy en día tango cantado, y cual su relación con el baile?

El tango cantado en mi opinión es una expresión completa del género, ya que junta un poco todo; la música, la poesía, el canto y el baile; es como el punto de encuentro de todo. No hay que olvidar que cuando nace el tango, a todos se les pone letra para cantar, y obviamente eso se bailaba. En un principio eran estribillos; luego se fue haciendo más complejo, con letras y melodías más elaboradas. Yo no suelo hacer ese tipo de distinciones entre tangos cantados y bailados; y supongo que toda esta “polémica” es inútil y viene por claras deficiencias en como se enseña a bailar tango y en algunos cantores que no suelen respetar el ritmo … En fin, es un tema largo para desarrollar en pocas líneas.

Cual es el papel de la guitarra en el tango?

En el tango hay dos vertientes instrumentales claramente definidas; una de ellas la guitarrística, con una tradición muy larga y con muchos grandes intérpretes. No hay que olvidar que es uno de los pocos instrumentos que perduran en el genero desde su nacimiento; y esto se debe fundamentalmente a que la guitarra es “el” instrumento mas importante en la música española, y esta la que mas influyó en el tango. Otro punto a destacar es el repertorio en que ahonda, que suele ser el mas campero y el lunfardo. En estos últimos años han surgido gran cantidad de grupos de guitarras, con lo que se ha dado una vuelta de tuerca en los arreglos, como está realizando hace unos años el “Cuarteto La Púa” con un trabajo interesantísimo.

Que vamos a encontrar en “Tanguero Viejo”?

“Tanguero Viejo” es tanguero desde el título! Y esa ha sido la idea principal desde su concepción. En los últimos años he estado haciendo cosas de fusión y quería retornar a la idea de tango puro y duro; aunque eso sí, el tango que a mí me gusta; y es fuerte y con un acento importante en la parte rítmica. Conté con el trabajo de dos musicazos con los que compartimos la misma idea: Dario Polonara y Gustavo Cassisi. En el disco podremos escuchar un trabajo en donde los tres tenemos el mismo peso; la voz funciona como un instrumento más. Encontrarán en él, un trabajo elaborado en el que no se pierde la esencia de esta rica música rioplatense, lo que yo llamaría “honestidad musical”.

Alma en quena

agosto 3, 2011

Los instrumentos artesanales tienen almas, ya sabemos. Los de madera encima tienen carácter. Es la gran cualidad y la incomparable ventaja respecto a los instrumentos de producción industrial, no cabe duda. Pero hay que saber vivir con ellos, con su temperamento y sus imprevisibles cambios de humor. Hay días buenos y días malos. Hay días que un quena toca sola, sólo aceptando sugerencias, con una nitidez y calidad de sonido y de ejecución que quizás va más allá de las capacidades del músico que está dándole energía. Hay días que no hay forma, ya te digo, días que una quena no chuta, no tiene ganas, no arranca, sea lo que sea, como sea y porqué sea. Ahora yo entiendo que hay factores que pueden directamente influir en el tejido intimo de un instrumento. Factores que lo caracterizan desde afuera, como las capacidades acústicas del medio en el que se toca, y donde sutiles variaciones pueden revolucionar una frecuencia. Y factores que lo caracterizan desde adentro, como la temperatura o la humedad que le entran hasta las células. Luego, hay factores que influyen en el músico. Factores ambientales y culturales que le moldean humor y espíritu. Y factores más tangibles, como presión sanguínea o hidratación que pueden aportar diferencias mínimas pero relevantes en la gestión física de labios o manos. Todo ésto tiene seguramente un peso a la hora de ejecutar música. Solo que, pensando en cuanto puede cambiar el resultado, tengo dudas en asumir que estos factores puedan explicarlo todo. Se aceptan ideas, sugerencias, y confesiones.

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